30 Mayo 2007

Enséñame la patita

Cada día, tiene más y más adeptos la sindicación de contenidos. Existen un montón de sites que ofrecen el servicio de agregador de contenidos y cada día reciben más visitas. Las webs corporativas y blogs ofrecen sindicación de contenidos tan habitualmente que el iconito naranja ya está empezando a desteñir.
Y yo pregunto, ¿qué ofrece la sindicación de contenidos que el email no pueda?
El RSS es inmediato, el email también.
El RSS es barato, el email también.
El RSS se puede gestionar desde software local o aplicaciones web, el email también.
El RSS se integra en una web una sola vez y automáticamente permite el acceso a las actualizaciones, comunicar actualizaciones vía email es más costoso.
El RSS está libre de spam, el email…

Parece claro que en lo relativo a comunicación de novedades y actualizaciones de un site, el RSS es muy superior a los newsletters.

¿Ves el problema? Si nuestros clientes sindican nuestros contenidos y no se suscriben a nuestros newsletters perderemos información (es muy posible que no la estuviéramos utilizando adecuadamente, pero eso lo dejo para otra reflexión).

Cuando tu mensaje está junto a 50 emails prometiendo arreglar ese “pequeño” problema, el banco que te pide tus datos bancarios para verificarlos…, relojes suizos a precio de napolitanas y pastillitas de los pitufos, es muy probable que acabe en la papelera sin leer.
Esos son los problemas reales del email marketing. Tu lícito mensaje está rodeado de basura, y es algo que parece no cambiar a corto plazo.

Para evitar terminar en la papelera puedes hacerte unas preguntas que yo me suelo plantear:
- ¿Estás seguro de necesitar un newsletter?
- ¿Estás seguro de obligar a tus usuarios a cumplimentar un (aburrido) formulario?
- ¿Estás seguro de hacer un correcto uso de los datos que obtengas?
- ¿Estás seguro de que la personalización NO es poner el nombre del destinatario en la primera línea del mensaje?
- ¿Estás seguro del primer punto?

Si tus respuestas son claros Sí, entonces deberías:
- Ofrecer algo valioso a cada usuario con cada envío
- Ser constante en las comunicaciones
- Crear mensajes únicos según las necesidades de cada receptor
- Premiar a los usuarios que leen tus mensajes y tratarlos como alguien especial
- Y lo más importante de todo, e inspiración para el título de este texto, permitir a los usuarios reconocer tus mensajes con un golpe de vista. Una línea de asunto y emisor siempre reconocibles o lo que es lo mismo, enseñar la patita para te abran la puerta.
¿O tú le abres la puerta a los extraños?

publicado por javier gómez de quero | enviar entrada

¿Pero, no eres cliente de alguien?

Claro que sí ¿Entonces por qué cuando más deberías acordarte lo olvidas?
Cada mañana, al llegar a tu despacho estoy seguro de que te acuerdas, pero con el primer café comienzan las lagunas.

Ponerte en el lugar de tu cliente es imprescindible. Es lo primero que se debe hacer. Y además estoy seguro de que tú lo sabes. Incluso sé que quieres hacerlo, pero el día a día te puede y te olvidas.

Diseñas una nueva campaña con tu agencia y todo son buenos deseos, pero con la presentación del primer boceto aparecen los ataques de Alzheimer.
Y te olvidas de tu cliente, y de lo que él quiere, y ya no crees a tu agencia. Sólo rondan por tu cabeza lo que a ti te gustaría o lo que tu jefe cree que debería ser. Y esa campaña tan clara y coherente para tu público objetivo se convierte en un confuso catálogo: “poner también que vendemos…” o “pregunta en el formulario como campo obligatorio…” o “el logo del colaborador… más grande, que el mkt social pega” o cualquier otra locura.
Te rondan varias cosas por la cabeza pero ni rastro del cliente. Ni de lo que quiere, necesita u obtendrá con tu producto o servicio.

Y los cambios comienzan… Con cada email y llamada con cambios y más cambios nuestro Frankestein da más miedo. Hasta el punto de que acojona. Y ya ni sus creadores lo conocen. Y por supuesto ya nadie le quiere. No se parece ni a papá ni a mamá, ni siquiera al vecino. Es sólo un monstruo sacado de las inseguridades (además de imperativos internos “el de corporativo ha quedado con los de lo que sea que le íbamos a poner su logo y web”) del cliente y el deseo-necesidad-conformismo de la agencia por contentar a su cliente.

Y del cliente final ni rastro.

Acuérdate de la última vez que has sido cliente (lo eres cientos de veces al día) y de lo distante que te has sentido de una comunicación. Estaba planteada para ti, pero sólo decía cosas que los emisores del mensaje querían oír. Te cabreo, ¿verdad?

Ahora mira tu mensaje, piensa a cuántos potenciales clientes llega y reflexiona sobre el número de personas cabreadas que vas dejando (consuélate, un gran numero de los receptores ni habrá entendido tu mensaje con lo que no les has cabreado, sólo has tirado dinero) a tu paso.
Piensa en tus clientes, ellos pagan la nómina, llama a tu agencia y confía en ellos, se pasan el día haciendo lo que su cliente quiere ;-) . Nadie atiende a sus clientes con la misma diligencia y entusiasmo que una agencia. Si tú lo hicieras, tu compañía tendría la mayor cuota de mercado. Tu competencia es posible que tampoco piense en los clientes. Busca diferenciarte acercándote, de verdad, a tus consumidores.
Esta vez haz caso a tu agencia, somos el sector más acostumbrado a crear mensajes a la medida del receptor. Déjanos crearlos para tu público.
Danos un poco de libertad y analiza los resultados. Si son malos podemos volver al anterior planteamiento. Pero puede que sean buenos

Que dices, ¿lo harás?

publicado por javier gómez de quero | enviar entrada