30 Noviembre 2005
Ya no vendemos, hoy nos compran
Curioso titular, pero que refleja la realidad en la que nos encontramos. Hoy no es fácil vender. Los charlatanes de antaño que hacían su agosto embelesando a potenciales compradores, deberían buscar otro trabajo en la actual sociedad de la información. Los antiguos procesos de venta están cambiando hacía procesos de compra en los que la calidad de la información del producto en venta es vital. Quizás hoy deberíamos replantearnos el nombre de nuestro equipo de ventas y llamarlo “equipo de apoyo a la compra” porque esta es la realidad (aunque el nombre suene bastante mal).
Los potenciales compradores cada vez demandan más y más información. Cuando se acercan al punto de venta conocen de antemano todas las características (o al menos una gran parte) del producto que desean comprar. Han estudiado los productos de la competencia, los productos sustitutivos y conocen todas las características.
Por supuesto en este artículo no nos estamos refiriendo a productos industriales o productos de alta tecnología en los que lo normal es que nos dejemos asesorar por el comercial de la empresa, aunque dependiendo del producto en cuestión podríamos discutir que incluso en estos casos el comprador ya ha decidido al menos la marca que quiere comprar.
Mirando atrás encontramos esas tiendas minoristas de barrio donde pedías 1 melón maduro, una bisagra para un armario, un utilitario que no consumiera demasiado y que no estuviera en mal estado, una chaqueta para combinar con una camisa azul, un libro para un niño de 12 años… pero volviendo al presente nos encontramos con:
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Hipercor, donde tú eliges la fruta que quieres, la coges, la pesas y la pagas en caja sin tener que haber hablado con ningún vendedor
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Leroy Merlin, donde tú decides entre los 50 tipos de bisagras cuál es la que más te conviene
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Yamovil, con sus 3.000m2 de exposició,n donde podemos ver el vehículo que nos interese
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Zara, donde vemos, tocamos y nos probamos la ropa que queremos
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Fnac, donde podemos hojear cualquier libro perfectamente organizado por temática antes de tener que decidirnos a comprarlo
- Y un sinfín más de establecimientos que han ido creciendo en torno al concepto de la compra y no de la venta
Todos estos establecimientos tienen en común (o al menos en teoría) la especialización de sus vendedores. Son más expertos en el uso y aplicación del producto que en la venta del mismo. Un vendedor de Fnac de la sección de informática, no desempeñaría su puesto igual de bien vendiendo lavadoras. Antiguamente un vendedor era literalmente un vendedor y se decía que podía vender un frigorífico a un esquimal y que podía trabajar en cualquier sector. Hoy sabemos que no es así. Un vendedor debe ser un experto en su sector, estar bien informado y tener respuesta para las posibles preguntas de los clientes. Si no se tiene o se sabe la respuesta, lo mejor es buscarla y ofrecérsela al cliente en el menor tiempo posible. Esto sí es una estrategia para vender-hacer que nos compren.
Información, información e información. Eso nos piden los clientes. En mi carrera he tenido la oportunidad de trabajar para un fabricante de automóviles y lo que repetían cada vez más los vendedores de los concesionarios era la cantidad de información que del automóvil en cuestión tenían los potenciales compradores.
Internet es un chivato
Esa es la realidad. Si quieres comprar un coche, puedes visitar páginas como
Autocityo
Supermotor, que además de darte un precio para el vehículo que desees, te ofrecen la lista de competidores y te permiten realizar una comparación entre distintos vehículos para que veas las características de cada uno. Las páginas web de los fabricantes te permiten diseñar tu coche con las características que quieras (color, tapicería, llantas, extras…) y te dan su precio en el momento. Puedes pedir precio del coche que más te guste a los concesionarios de tu zona por email, comparar precios y decidirte por uno u otro.
Los concesionarios reciben cada vez más gente que a lo que va es a ver el coche en vivo porque la decisión del modelo, color, etc. ya la tienen tomada.
Esto ocurre casi de igual forma para viajes, hoteles, libros, informática, teléfonos móviles…
Cada vez que contactamos con un nuevo cliente, debemos saber que lo más normal, es que busque más información sobre nosotros en Internet, ya sea buscando nuestra web o en cualquiera de los servicios tipo
ciao.es o
dooyoo.es. No les fallemos. Debemos estar preparados para ofrecer la información que ellos buscan y no la que nosotros queremos dar. Este último punto es muy importante, no la que nosotros queremos dar. Es triste pero la realidad es que nuestro logotipo dando vueltas por la pantalla solo nos interesa verlo a nosotros.
El diario El Mundo publicó un artículo en noviembre en el que el Director de Nielsen//NetRatings en España, Gustavo Núñez, decía “Alrededor de las tres cuartas partes de los compradores de vehículos opta por Internet para informarse sobre las prestaciones y características de los diferentes vehículos, comparar modelos y precios, de modo que se puede afirmar con seguridad que la decisión de compra del automóvil se toma en Internet aunque se formaliza siempre en el concesionario”. Casi nada, las ¾ partes de las ventas están supeditas a la información que se encuentra en Internet. Un pedazo de tarta muy grande que se llevará el que mejor consiga responder a las necesidades de información de sus potenciales clientes.
En la web de
cecarm.com obtenemos esta otra información interesante:
“Según la encuesta de Tecnologías de la Información en los hogares 2005, elaborada por el
INE, el 74,18% de los encuestados utilizó la Red durante los tres meses previos a la encuesta para buscar información sobre bienes o servicios. Concretamente, un 34,9% de los internautas tomó la decisión de comprar algún producto o servicio después de haber buscado y contrastado la información en Internet, según el estudio sobre Comercio Electrónico B2C, elaborado por
Red.es”

Entonces, qué hacemos
Pues preparar a nuestro equipo de ventas. Desarrollar una lista de pregunta y respuestas que incluiremos en su carpeta de formación. Darle no sólo la información de lo que vendemos sino TODA la información que un potencial cliente puede demandar, como por ejemplo servicios añadidos o complementarios a nuestro producto.
¿Y en nuestras piezas de comunicación?
Pues ni más ni menos que hacer que vuestras agencias se ganen sus honorarios (saludos a nuestros clientes). Las agencias tenemos que analizar qué tipo de información demandan los clientes. Tenemos que conocer cuáles son las necesidades de los potenciales clientes y dar respuesta a esas necesidades en nuestras piezas de comunicación.
La información se puede tratar de diferentes maneras y lo que hay que conseguir es que la información que aparece en todas las piezas sea la que buscan los potenciales clientes. Un hotel en las afueras de la ciudad puede ser una característica o un beneficio si la gente a la que tratamos de vender nuestros servicios son personas que quieren venir a la Costa del Sol a relajarse.
Una agencia debe estudiar qué necesitan los potenciales clientes, adaptar la oferta de su cliente para satisfacer esas necesidades y dar la información en el modo y manera en que esos potenciales clientes quieren recibirla.
Ese es nuestro trabajo, conseguir que nuestros clientes alcancen sus objetivos y en este caso concreto apoyar a los equipos de ventas con información útil para facilitar su labor. Todo lo demás son meros adornos que funcionarán si la fortuna nos sonríe.


