Pues eso, érase una vez que se era una
taza con unas manos incrustadas, por aquello de que a lo mejor no está claro que las tazas se cogen con las manos, no con los pies ni con pinzas ni… Muy descriptiva, sí.
Ya, y la sensación de sujetar la taza con “las manazas” cuando está calentita y hace mucho frío, ¿qué?
Ya, y si “las manazas” son tan grandes que falta taza para coger, ¿qué?
Moraleja: Se le puede sacar punta a todo y a las
tazas también…
Ya que algun@s utilizan las
tazas como ceniceros, muy cerdamente por cierto, pues taza para los dos usos, aunque de todos modos sigue siendo una porquería…
Tazas silueta a gusto del consumidor, porque son personalizadas.
Me parecen fenómenas porque muchas veces es mejor no ver la cara con todo detalle y quedarse con la silueta que es menos indiscreta, nadie se enfada y no deja de ser un recuerdito…
¿Quién nos iba a decir que
Caperucita y el Lobo llegarían a tener tanta confianza como para que él la protegiera de la lluvia como todo un “caballero peludo”?
Pues parece mentira y lo es, porque sólo es la ilustración de una
tacita con paraguas (o sea con una tapa roja monísima), que sirve para que las infusiónes no se enfríen.
En realidad es una
taza para lo que se quiera, como es lógico, pero que el diseño sea así hace que sea como más graciosa y más auténtica, ¿no?