Y digo yo… ¿Para hacer un “batido” no será un poco más fácil, y mucho más inteligente por otra parte, utilizar una “batidora”? Lo digo desde la humildad ehhh…
En honor a “la semana del palo” (porque entre lo de ayer y lo de hoy eso es lo que parece con tanta cosa pinchada que se come), aprovecho y os enseño ¿qué?
Pues momias con palo, con una clara tendencia a morir asfixiadas por cierto, porque lo que se dice respirar… no tienen pinta de que se lo hayan puesto así fácil del todo a las pobres…
Bueno que bromas aparte, como “piscolabis Halloweenero” puede estar bien y es fácil de hacer. Salchicha, una tirita de hojaldre para vendar a la individua y un poquito de mostaza para los ojazos que en algunos casos se puede sustituir por un pelín de ketchup, siempre y cuando la momia tenga los ojos irritadísimos por supuesto…
Ah que también hay que contar con el palo porque con la irritación ocular y todo éso, puede ser peligroso que la momia pierda el equilibrio y quede espanzurrada en el suelo de la cocina antes de llegar a convertirse en un piscolabis comestible.
¿Cuántas de éstas caben en un estómago al que le encanta la pizza? La respuesta es un montón grande grandísimo, porque no son “tamaño familiar” son piruletas de
pizza “tamaño
piruleta“, oiga.
Monas monísimas y ricas riquísimas, pero sin duda la peor parte se la lleva el cociner@, así que lo mejor es hacer unas poquitas para un aperitivillo y hasta ahí, que no está el tiempo como para pasarse el fin de semana haciendo “pizzas con palo” así como para un regimiento…
En cualquier caso,
aquí está el paso a paso por si algún valiente se atreve a probar… ¡Suerte y al toro! Que como caigan en gracia puede convertirse en una horrorosidad y el que avisa no es traidor… Y venga que amaso y venga otra vez…