Pues éso parece sí, algunos elementos de las cajitas (quiere decirse los nombres de los productos y las “alegres mascotillas” de los mismos) se iluminan sin estar enchufadas a ningún sitio, sólo captando energía sin cables ni nada… “On-off, on-off, on…”
Ésto es como para dejarse la caja de los cereales en la mesilla de noche así por las buenas y sufrir destellos luminosos al ladito de los párpados toda la santa noche…
Nada que después del chasco de ayer en la
Fórmula 1, digo yo que a lo mejor pensando en
chocolate igual se pasa un poco el disgusto o algo…
Bueno pensando lo que se dice sólo pensando pues no, pero primero se piensa y después se actúa ¿No es eso lo que hacen las personas cabales y responsables? Pues eso que después de tanto pensar, a comerse el chocolate que quita las penas y es buenísimo para el corazón.
Y pensando, pensando y leyendo, leyendo, me he chocado con
estos botes de chocolate tan monos y tan con ojos, que ayer se hubieran quedado “bizcos perdidos” de haber visto “la carrera” y eso que vienen de Alemania.
Me encantan los botes que me recuerdan al jarabe de cuando era pequeña y no porque me gustase el jarabe, sino porque me parece una forma súper original de “envolver” aceite de oliva.
Según el estudio
Dfraile, responsable de este diseño: “El aceite es saludable ¿Cómo expresar que un producto es saludable sin necesidad de escribirlo?”
Zumos de
fresa, de
plátano y de kiwi, que desde luego no pasarían desapercibidos en el lineal de cualquier
súpermercado.
Para conseguir esta original imagen se ha recurrido a la imitación de las texturas y colores de las frutas que contienen los zumos. El encargado de diseñar el packaging ha sido
Naoto Fukasawa.
Me parece una gran idea, aunque el de kiwi igual me dá un poco de “grimilla”, que parece un poco una cantimplora… ¿Y tú cómo lo ves?