Nada que viene el verano, eso se supone pero no está nada claro, y con él los calores y las ganas de combatirlos a base de tirantes y cosas fresquitas, es decir que llega el momento del
flash.
Yo es algo que como todo el año pero es verdad que me apetece más ahora y que es un poco desagradable lo mojadas que se quedan las manos cuando lo comes y lo frío que está, aunque en agosto igual no molesta mucho “el frescor…”
Solución para los males del flash: existen
protectores de silicona para evitar el frío y “los mojaos”, protectores con ojos que te miran mal y verrugas de colores.
¿Os acordáis del flash? ¿Barritas de hielo envueltas en plástico, de 5, 10, 15 y 25 pesetas que me encantaban cuando era pequeña?
Pues ahora tengo bastantes más años, la moneda es el euro y los compro casi por toneladas en el súper y los sigo devorando, sobre todo en verano y bla, bla, bla…
Bueno pues ya no son sólo de fresa, de limón, de cola…, sino que también los hay de pepinillo. Sí sí,
flash sabor pepinillo, que no sé si estará bueno pero que si me gusta el frío del flash y el sabor del pepinillo (que por cierto me encanta), igual me parecería un manjar…
Me pilla un poco lejos lo de comprarlos y eso, así que de momento me quedo con las ganas, pero… haciendo zumo de pepinillo en casa y… Bueno ya veremos…