Bueno los disfraces y eso os los buscáis vosotros, que es que ese tema no tiene nada que ver con lentejismos…
Y como hoy es viernes de un fin de semana largo y estoy contenta contentísima, aquí os dejo hasta la música para amenizar la cena de la noche más terrorífica del año, aunque yo no lo tengo del todo claro porque por ejemplo una noche con dolor de muelas de esos de los de verdad es terrorífica pero hasta límites insospechados y encima ni festivo ni nada, al día siguiente a dar el cayo como un@ valiente… Eso sí es terrorífico…
¡Pues eso, que lo paséis bien y a ser posible sin dolor de muelas ni nada!
Pues eso, que una cosa más de esas que nos recuerdan que
Halloween está a la vuelta de la esquina, bueno a la vuelta de unas cuantas horas.
Tazas horribles y monstruosas en las que daría repelús beber pero… todo sea por meterse de lleno en el papel y
si hay que beber ahí pues… como si fuera cristal de Bohemia, por ejemplo.
Tiene narices lo desagradables a la vista que pueden llegar a ser algunas de estas cosas que de repente se inventan los apasionad@s de Halloween. Que esa noche hay que divertirse, no hay que vomitar…
Aunque de todos modos, si éstos me los dieran hechos los probaría por lo menos, que la pinta no es la del dulce más apetecible del mundo, pero tampoco es tan horrorosa.
Manitas o manazas de carne con uñas de cebolla. Me da un repelús que me muero. Ésto no tiene excusa, ni
Halloween ni nada.
Aquí puedes ver cómo se hace esta cosa tan desagradable de ver, porque seguro que de comer está riquisísima, pero… como que si tengo los ojos abiertos…, ¡vamos que no me lo como ni de coña! Ésto es para hacérselo a alguien que te caiga mal y que así nunca más vaya a tu casa a darte el tostón.