Las imágenes y el vídeo muestran clarísimamente “el salvajismo monumental” de esta
gominola gigante así que en realidad no hay mucho más que decir, sólo que con una de éstas “te has apañao el cumple del niñ@”, por lo menos…
Los había visto (y comido) pequeñitos y sin sangre falsa con sabor a cereza pero el caso es que aunque sean
cerebros gigantes ensangrentados, con muy mala pinta por cierto, si son dulces y están ricos ¡qué más da!
P.D.: se podían haber ahorrado la foto tan descriptiva del comilón de cerebros con gorra…
¿Cómo? Pues parece fácil con uno de estos “
kits gominoleros” para niños “y mayores”, claro.
Mira que si voy a casa de una amiga y me saca para comer una ensalada con mariquitas… le doy un “golpetazo” a la ensalada que no se ve ni caer…
Sería interesante avisar a los niños de que ésto es sólo un juego, que los insectos son comestibles porque son de gominola y que a no ser que estén en un país “muy de esos de comer saltamontes verdes fritos” (ésto me recuerda a aquello de los pimientos verdes…) que los bichos que molestan por la calle no se comen…, que esos no están preparados para paladares tan poco curtidos…
Curiosa forma de perder el tiempo, operando
ositos de goma, con lo bien que resultan cuando un@ se los come y ya.
Supongo que no deja de ser un hobbie como otro cualquiera y la cuestión es que hasta parece complicado y requiere su tiempo y mucha, mucha paciencia. Al fin y al cabo son cirugías complejas, transplantes de corazón, de cerebro, creación de siameses…, es decir, ¡cirugía avanzadisísima!
Aquí podéis ver cómo se operan “caramelos blanditos con forma de oso”.