No saben como la mortadela boloñesa pero tienen la misma pinta, que además es lo que se pretende, claro…
Entre los
chicles sabor albóndiga y
éstos, al final voy a terminar aborreciendo la carne. Que cada cosa es para lo suyo y los chicles son un tema delicado…
Huuuy, una
piruleta vudú de éstas es genial para regalársela a “ese ser inmundo que te cae como una patada en el culo” y encima poder decirle tan panchamente: “te doy ésto y que conste que es un aviso y el que avisa no es traidor…”
Si todas las armas fuesen tan inofensivas… Bueno eso sin contar lo peligrosas que resultarían éstas de
chocolate para gente con altos índices de colesterol, tensión y “marrones” de salud varios, para las que de verdad podrían convertirse en “bombas”.
Así que cuidadín con los excesos chocolateados ehhh, aunque es que están tan ricos…
Son de una pastelería de Inglaterra y no me encantan, ¡me requeteencantan! Epi, Blas, Triqui, La Rana Gustavo, La Gallina Caponata… Ay, qué tiempos aquellos…
El caso es que dicen que “con las cosas de comer no se juega”, pero se hacen muchísimas cosas además de comerlas…
Ahora por ejemplo acabo de descubrir ésto de
escribir con chocolate. Frases, expresiones o lo que sea, a base de “chocolatazos”. Algunos tienen un agujero, que son los que dejan espacios y otros son planos, que son los que pintan. “Quiere decirse”, el kit completo.
Sólo es un proyecto de
Jamie Wieck ésto de “díselo con
chocolate“, así que no sé si algún día recibiré una cajita con bombones y una frase escrita…
Lo que no quiero es pensar en el sobeteo para escribir la “puñetera frasecita”, porque yo es que así no me como los chocolatitos ni de coña, que no que no.