¿Cómo? Pues parece fácil con uno de estos “
kits gominoleros” para niños “y mayores”, claro.
Mira que si voy a casa de una amiga y me saca para comer una ensalada con mariquitas… le doy un “golpetazo” a la ensalada que no se ve ni caer…
Sería interesante avisar a los niños de que ésto es sólo un juego, que los insectos son comestibles porque son de gominola y que a no ser que estén en un país “muy de esos de comer saltamontes verdes fritos” (ésto me recuerda a aquello de los pimientos verdes…) que los bichos que molestan por la calle no se comen…, que esos no están preparados para paladares tan poco curtidos…
No hay mucho que decir ante estas fotillos gastronómicas, tan descriptivas, como mucho mucho que para gustos los colores…
En
Ondakín nos proponen el sushi de
insectos para las cenitas navideñas que se avecinan, pero yo como que se me quitan las ganas de comer viendo ésto (soy poco atrevida, qué le vamos a hacer), así que por mi parte es una propuesta perfecta como dieta de adelgazamiento, de las mejores que he visto en mi vida.
Mucho mejor que “la de la alcachofa”, dónde va a parar…
Eso dirán o no, los que sean capaces de probar las comiditas que prepare este señor de Okinawa, que aparece en el vídeo.
¿Incluir “
ingredientes insectívoros” en platos tradicionales? Ni de lejos probaría yo uno de estos inventos… ¡Vamos que no me pilla ni en un millón de años!