Chocolate a la carta

Fecha: 24 Febrero 2009 | Autor: laslentejas | En la carta: Curiosidades dulces, Prúebalo | Tags: , , , , , | 2 comentarios »

A la carta, nunca mejor dicho porque la imagen de estas tabletas de chocolate belga parece que las trajera el cartero.

Nos ha parecido precioso y súper original el envoltorio de Chocolove, que además siendo belga seguro que está “riquísisimo”. Se puede comprar online, así que si te enloquece la “estética cartista”, ya sabes…

Visto en: Sí, lo sé


Placer de dioses, galletas Oreo con chocolate belga

Fecha: 20 Enero 2009 | Autor: laslentejas | En la carta: Cocina noble, Curiosidades dulces, Novedades, Prúebalo | Tags: , , , , , , | 2 comentarios »

Hoy la cosa va de dulces, así que te traemos uno con el que te van a dar ganas de llorar ¡Galletas Oreo cubiertas de chocolate belga!

Si, lo sé, nos acerca esta exclusiva variedad de la marca Oreo, cuyas galletitas con choco belga van envueltas de forma individual, en papel apto para la conservación correcta del producto en cuestión y que además es de colores, para que se nos salgan los ojos de las órbitas con semejante espectáculo. Podemos encontrarlas en Red Envelope, con tarro de cristal y todo.

Madre mía, esto es para empezar a comer y no parar hasta que se nos caigan los dientes, ¡qué riquísimas! :-)


Chocotelegramas para los Christmas days

Fecha: 28 Noviembre 2008 | Autor: laslentejas | En la carta: Curiosidades dulces, Dulce Navidad | Tags: , , , | 3 comentarios »

Tus amigos pueden alucinar si les regalas un Chocotelegrama para felicitarles la Navidad.

A mí me parece una gran idea para quedar muy bien, dándole un toque especial al típico regalo de bombones. Es una cajita con onzas de chocolate belga, blanco y negro, con las que puedes crear tus propios mensajes, y te la envían a casa a través de mensajería urgente.

Es muy útil para las fiestas que se acercan, pero también es cierto que cualquier otra ocasión a lo largo del año es la excusa perfecta para dejar a tus amigos y familiares boquiabiertos.

Visto en: Monkeyzen