Bueno, quien dice para
dulces dice para salados también, claro por supuestísimo.
La cuestión es que alguien vende en
Esty unas banderillas decorativas para pinchar en “donde a cada un@ se le ocurra” y la gracia está en que son personajes de
Star Wars los que pueden coronar “la comida nuestra de cada día”.
Pues eso, que en vez de un loro de colores, un paraguas (que no se mantiene abierto ni a la de tres) o unas cintitas a modo de pompón, también podemos comernos una copa de helado gigante de esos de “taitantas bolas” preparado en una copa y con la cabeza de Darth Vader adornando el “momento calorías”.
A mi lo del paraguas siempre me hizo gracia, las bengalas me gustan todavía más (aunque me dan un susto que me muero), así que me quedo con “lo chapado a la antigua” pero para los muy más amantísimos de La Saga, estos “pinchitos” deben ser la bomba, vamos como diez bengalas juntas, si acaso o más…
Eso parece, que las bolsitas de té pintan pero no es así.
El secreto está en que con la bolsa de té se incluye un “posavasos mágico magiquísimo”, sobre el que si se pone la bolsa una vez usada (es decir mojada toda ella) aparece un dibujo que no se apreciaba antes.
La verdad es que es una forma distinta de tomar té porque al final la bolsita siempre es un engorro y no sirve nada más que para molestar, pero con ésto del “posavasos mágico” el té tiene dos utilidades, estar rico y pintar posavasos…
Para los jovenzuel@s que no sabéis de qué estoy hablando, Ice Ice Baby fue el éxito de un rapero que se llama
Vanilla Ice y del que nunca más supe después de aquello…
Pues eso, que ahora que los
hielos tienen formas de todo tipo ¿por qué no iban a tener forma de letras que en el molde forman semejante titulillo?
Lo dicho, ahora los hielos tienen formas de todo tipo…
El sistema es sencillo, coger un trozo de hielo y meterlo entre los dos cilindros que previamente están en agua caliente. El resultado es mejor verlo en el vídeo.
Pues muy alegre sí, pero para mi poco de fiar con esa pintilla, aunque sea de colores que dan mucha alegría.
Neil Caldwell es el señor que se ha lanzado a la aventura de “teñirle el tocino al
bacon“, aunque casi que el bacon de colores ni parece bacon “ni Cristo que lo fundó” sino que más bien es como si fueran plumas de pájaro o algo así y eso suena como un poco raro de comer, ¿no?
Ésto es pasión por el chocolate y lo demás son tonterías…
Un
Kit Kat gigante de 46.000 calorías, muchas
galletas y muchísimo chocolate. Tres días de elaboración, mucha paciencia y un molde que parece una bañera.
Es como para no estar a dieta y sí dispuesto a sufrir una subida de colesterol de “apaga y no te menees…”