No saben como la mortadela boloñesa pero tienen la misma pinta, que además es lo que se pretende, claro…
Entre los
chicles sabor albóndiga y
éstos, al final voy a terminar aborreciendo la carne. Que cada cosa es para lo suyo y los chicles son un tema delicado…
Huuuy, una
piruleta vudú de éstas es genial para regalársela a “ese ser inmundo que te cae como una patada en el culo” y encima poder decirle tan panchamente: “te doy ésto y que conste que es un aviso y el que avisa no es traidor…”
Impresionante el nivel de perfección que consigue la creadora de estas “comiditas en miniatura”,
Kim Burke.
Las casas de muñecas siempre me han parecido preciosas y me llaman muchísimo la atención, pero pensar que además existen “monerías tan tan tan monas”, hace que me entusiasmen todavía más…
¡Pero por dios, si las quesadillas tienen mejor pinta que si fueran de verdad! Están diciendo cómeme, cómeme…
¿Cómo se pueden hacer cosas tan pequeñas y que se vea perfectamente lo que son? Pues es que hay artistas para todo…
Son de una pastelería de Inglaterra y no me encantan, ¡me requeteencantan! Epi, Blas, Triqui, La Rana Gustavo, La Gallina Caponata… Ay, qué tiempos aquellos…