Bueno los disfraces y eso os los buscáis vosotros, que es que ese tema no tiene nada que ver con lentejismos…
Y como hoy es viernes de un fin de semana largo y estoy contenta contentísima, aquí os dejo hasta la música para amenizar la cena de la noche más terrorífica del año, aunque yo no lo tengo del todo claro porque por ejemplo una noche con dolor de muelas de esos de los de verdad es terrorífica pero hasta límites insospechados y encima ni festivo ni nada, al día siguiente a dar el cayo como un@ valiente… Eso sí es terrorífico…
¡Pues eso, que lo paséis bien y a ser posible sin dolor de muelas ni nada!
En honor a “la semana del palo” (porque entre lo de ayer y lo de hoy eso es lo que parece con tanta cosa pinchada que se come), aprovecho y os enseño ¿qué?
Pues momias con palo, con una clara tendencia a morir asfixiadas por cierto, porque lo que se dice respirar… no tienen pinta de que se lo hayan puesto así fácil del todo a las pobres…
Bueno que bromas aparte, como “piscolabis Halloweenero” puede estar bien y es fácil de hacer. Salchicha, una tirita de hojaldre para vendar a la individua y un poquito de mostaza para los ojazos que en algunos casos se puede sustituir por un pelín de ketchup, siempre y cuando la momia tenga los ojos irritadísimos por supuesto…
Ah que también hay que contar con el palo porque con la irritación ocular y todo éso, puede ser peligroso que la momia pierda el equilibrio y quede espanzurrada en el suelo de la cocina antes de llegar a convertirse en un piscolabis comestible.
¿Cuántas de éstas caben en un estómago al que le encanta la pizza? La respuesta es un montón grande grandísimo, porque no son “tamaño familiar” son piruletas de
pizza “tamaño
piruleta“, oiga.
Monas monísimas y ricas riquísimas, pero sin duda la peor parte se la lleva el cociner@, así que lo mejor es hacer unas poquitas para un aperitivillo y hasta ahí, que no está el tiempo como para pasarse el fin de semana haciendo “pizzas con palo” así como para un regimiento…
En cualquier caso,
aquí está el paso a paso por si algún valiente se atreve a probar… ¡Suerte y al toro! Que como caigan en gracia puede convertirse en una horrorosidad y el que avisa no es traidor… Y venga que amaso y venga otra vez…
Sí sí, máquina expendedora de cangrejos vivitos y coleando en la ciudad china de Nanquín, si uno sale muerto te dan tres como premio de consolación para que no des el tostón…
Total, que ésto es como los sandwiches de cangrejo pero con patas móviles incluidas.
Mi nombre es
Sherlock Holmes y gracias a mi dilatada experiencia como “encuentra-malos”, creo que aquí está la clave del misterio: el presunto asesino pasó por aquí a las 23 horas de la noche de autos, estuvo sobando este paquete de carne picada pero se arrepintió y finalmente no se lo llevó así que el paquete en cuestión está llenito de huellas que… ¡Incriminan directamente al principal sospechoso de la lista!
Mmmm caso resuelto… ¡Sigo siendo un grandísimo detective!
Ayyy, si no fuera por mi súper lupa (porque con la de años que tengo veo menos que Pepe-leches) y mi sombrero estilo “el mejor encuentra-maleantes de la historia”, nada sería lo mismo…